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Los chromebooks: un nuevo segmento del mercado

El dinamismo y los constantes avances del sector tecnológico provocan que no dejen de abrirse nuevas tendencias y de aparecer nuevos productos que proponen vías alternativas tanto para usuarios como para proveedores. Estos nuevos segmentos de mercado se insertan en un lugar ambiguo en relación a las opciones ya existentes, en muchos casos a medio camino entre varias.

Este es el caso, por ejemplo, de los Chromebooks, una nueva variante de ordenador portátil, con algunos rasgos similares a los de una tableta o incluso de un dispositivo móvil, pero con funciones y modos de ser distintos. A diferencia de los portátiles tradicionales, que operan con sistemas operativos como Windows, Linux o el OS X de Mac, estos nuevos aparatos funcionan a través de un nuevo sistema operativo creado por Google, llamada Chrome OS (también existe una versión abierta con el nombre de Chromium OS).

Lo más característico y novedoso de este nuevo sistema operativo, y por ende de los Chromebooks que lo portan, es que está diseñado para operar enteramente en la nube, o lo que es lo mismo, conectado a internet. Todos sus atributos dependen de la conexión a la red y el acceso al dispositivo estará vinculado a nuestra cuenta de Gmail. Esto provoca que la gran mayoría (aunque no todas) de las aplicaciones, herramientas, funcionalidades y archivos a los que accedamos desde nuestros Chromebooks dependan de los servicios de Google: Google calendar para nuestras tareas de organización, Google Chrome para acceder a internet, Chrome Web Store o Google Play para la descarga de aplicaciones, etc. Esto tiene tanto ventajas como inconvenientes. Por un lado, toda nuestra información estará centralizada y conectada entre sí bajo un mismo paraguas y podremos acceder y operar con ella de manera sencilla y cómoda. Para proteger la seguridad de los datos en la nube existen servicios de VPN para Chrome. Sin embargo, el uso de un solo ecosistema de servicios restringirá nuestra capacidad de actuación al limitarnos el acceso a aplicaciones y programas ajenos a dicho ecosistema.

Si alguien utiliza su portátil para tareas de edición de foto o video profesionales, para trabajos de diseño y maquetación, o para jugar a videojuegos, por ejemplo, verá sus capacidades muy restringidas. Apenas tienen almacenamiento local (como hemos dicho, casi todo se basa en la nube) y la incapacidad de instalar algunas de las aplicaciones de escritorio básicas a las que estaríamos acostumbrados podría hacer que nos pasáramos mucho tiempo buscando alternativas online menos adaptadas y con menos prestaciones. Si, en cambio, damos con un ávido usuario de internet, que realiza la mayoría de sus tareas conectado a la web o en la nube, o que pasa la mayoría del tiempo simplemente navegando por internet, esta opción podría adecuarse a sus necesidades.

De hecho, si lo que buscamos es una opción ligera, rápida y fácil de utilizar, se trata de una alternativa muy válida. Se enciende rápidamente, tiene una interfaz intuitiva y segura (todas las actualizaciones son automáticas y a cargo de Google, e incorpora un sistema anti virus) y tienen una autonomía considerable (alrededor de siete u ocho horas en modelos básicos y hasta diez u once en los de gamas más altas). Además, la compatibilidad para ejecutar aplicaciones de Android, facilitará su utilización aún más si cabe a los usuarios familiarizados con este sistema y ampliará el número de herramientas que tengan a su disposición.

Al tratarse de equipo perfecto para realizar tareas sencillas y navegar por la red, se ha convertido en producto magnífico para sectores como el de la educación, que a día de hoy es uno de los principales interesados en este tipo de productos. Muchas instituciones educativas y muchos padres optan por los Chromebooks como herramienta para facilitar el conocimiento a sus hijos y proporcionarles acceso a la información que requieren para sus estudios. Esto podría explicar, entre otras cosas, la fuerte estacionalidad de las ventas que caracteriza al segmento.

Otra de las principales bazas de este producto es, sin duda, el precio. Su valor oscila en torno a la horquilla de los 100 a los 200 euros, aunque también hay opciones de alta gama que se acercan al nivel de prestaciones que puede ofrecer un Macbook o un portátil de Windows. Son muchos los fabricantes que se han lanzado a la comercialización de estos nuevos aparatos. Desde HP, Samsung, Acer, Asus, Sony o Dell, hasta Lenovo o Toshiba, aunque el propio Google saca de tanto en tanto su propio producto con el fin de mostrar las capacidades y las prestaciones que puede llegar alcanzar un Chromebook.

El sector se encuentra en un momento de transición con cifras y datos cruzados que hacen difícil prever cuál será su tendencia futura. Por un lado, los Chromebooks tienen un nivel de ventas elevado en algunos mercados como EEUU, pero también en países europeos como Reino Unido, Holanda, Suecia y también España (donde se ha llegado a superar el 50% en volumen de ventas). Sin embargo, otros datos apuntan a que estos productos no están consiguiendo asentarse del todo en el mercado, y que tienen una alta tasa de devoluciones. Dependiendo de cuáles sean los próximos movimientos de Google y de los demás productores principales nos haremos una idea algo más clara acerca del recorrido que puede tener esta novedosa y original alternativa.