Descubren en Navarra los restos de un neandertal de hace 46.000 años con ADN extraordinariamente conservado

Herramientas en una escavación

Un equipo internacional de arqueólogos ha descubierto en Navarra los restos de un neandertal que vivió hace aproximadamente 46.000 años, convirtiéndose en los fósiles humanos más antiguos identificados hasta ahora en la comunidad. El hallazgo, presentado el 19 de octubre de 2026, se ha producido en la cueva de Abauntz, situada en el valle de Ultzama, y corresponde a seis fragmentos óseos de un individuo adulto de sexo masculino.

Los investigadores han conseguido recuperar material genético de los fósiles, una circunstancia especialmente valiosa debido a su antigüedad. Los análisis mediante carbono-14 sitúan los restos entre 44.000 y 49.000 años atrás, en una etapa próxima a la desaparición de los neandertales de Europa.

El descubrimiento permitirá investigar cómo vivían estas poblaciones en el Pirineo occidental y qué relaciones mantenían con otros grupos neandertales. También abre nuevas posibilidades para estudiar uno de los grandes interrogantes de la prehistoria europea: qué ocurrió durante los últimos milenios de existencia de esta especie humana.

Qué han encontrado los arqueólogos en la cueva de Abauntz

El hallazgo está formado por seis restos óseos atribuidos a un neandertal adulto.

Cuatro de ellos corresponden a huesos reconocibles de la mano derecha: tres metacarpos y una falange. Los otros dos son fragmentos cuya identificación ha requerido técnicas especializadas de análisis de proteínas.

Los metacarpos son los huesos que forman parte de la palma de la mano y conectan la muñeca con los dedos.

La falange, por su parte, pertenece a uno de los segmentos óseos que forman los dedos.

Los científicos han podido determinar que pertenecían a un individuo de sexo masculino gracias a la combinación de estudios morfológicos y genéticos.

CaracterísticaDatos del descubrimiento
LugarCueva de Abauntz, Navarra
LocalidadArraitz-Orkin, valle de Ultzama
Restos recuperadosSeis fragmentos óseos
Huesos identificadosTres metacarpos, una falange y dos fragmentos
EspecieHomo neanderthalensis
Sexo del individuoMasculino
Edad al morirAdulto; edad exacta desconocida
AntigüedadEntre 44.000 y 49.000 años
Método de dataciónCarbono-14
Fecha de presentación19 de octubre de 2026

El descubrimiento no corresponde a un esqueleto completo ni permite reconstruir todavía la apariencia exacta del individuo.

Su importancia reside en que proporciona la primera identificación directa de restos fósiles neandertales en Navarra.

Por qué son los restos humanos más antiguos encontrados en Navarra

Hasta este descubrimiento, Navarra contaba con numerosos indicios arqueológicos de presencia humana prehistórica, pero no se habían identificado fósiles de neandertales con estas características.

Los nuevos restos demuestran que un individuo de esta especie estuvo presente en la zona hace decenas de miles de años.

La antigüedad es considerablemente superior a la de otros hallazgos humanos conocidos en la comunidad.

Entre ellos destaca el denominado hombre de Loizu, un individuo que vivió hace aproximadamente 11.700 años y cuyos restos se encontraron en una cueva del municipio de Erro.

Aunque ambos descubrimientos pertenecen a momentos muy diferentes, su comparación permite comprender la profundidad cronológica de la ocupación humana de Navarra.

HallazgoAntigüedad aproximadaCaracterística
Neandertal de Abauntz44.000-49.000 añosPrimeros fósiles neandertales identificados en Navarra
Hombre de Loizu11.700 añosEsqueleto humano relativamente completo del final del Paleolítico

La principal novedad de Abauntz no consiste únicamente en haber encontrado restos más antiguos.

Los investigadores disponen también de ADN preservado y de dataciones realizadas directamente sobre los fósiles, lo que permite situar al individuo dentro de una etapa concreta de la evolución humana.

El ADN conservado puede revelar cómo eran los últimos neandertales

Uno de los aspectos más destacados es el estado de conservación del material genético.

Recuperar ADN antiguo de huesos con más de 40.000 años representa un desafío científico considerable.

Con el paso del tiempo, el ADN se fragmenta y se degrada debido a procesos químicos, cambios de temperatura y condiciones ambientales.

Además, las muestras arqueológicas pueden contaminarse con material genético moderno durante su recuperación o manipulación.

Por eso, disponer de restos suficientemente conservados para realizar análisis genéticos amplía notablemente las posibilidades de investigación.

Qué información puede obtenerse del ADN neandertal

Los estudios genéticos pueden ayudar a resolver distintas cuestiones:

  • Parentesco: establecer relaciones entre poblaciones neandertales de diferentes regiones.
  • Movilidad: investigar posibles conexiones entre grupos que vivieron a ambos lados de los Pirineos.
  • Diversidad genética: conocer las diferencias existentes entre poblaciones.
  • Evolución: estudiar cómo cambiaron los neandertales durante sus últimos milenios.
  • Historia demográfica: explorar posibles reducciones de población y otros cambios a lo largo del tiempo.

Estos objetivos forman parte de las posibilidades que abre el descubrimiento.

Sin embargo, todavía no se han comunicado resultados suficientes para afirmar a qué grupo concreto pertenecía el individuo ni qué relaciones familiares mantenía con otros neandertales conocidos.

Los análisis continúan y deberán interpretarse junto con la información arqueológica del yacimiento.

Cómo han descubierto que los huesos tienen hasta 49.000 años

Para determinar la antigüedad de los restos se ha utilizado la datación por carbono-14, una técnica ampliamente empleada en arqueología.

El procedimiento se basa en analizar la cantidad de carbono radiactivo que permanece en determinados materiales orgánicos.

Mientras un organismo está vivo, intercambia carbono con su entorno.

Después de morir, ese intercambio cesa y el carbono-14 comienza a disminuir mediante un proceso de desintegración radiactiva.

Los investigadores pueden estimar el tiempo transcurrido desde la muerte a partir de la cantidad que todavía se conserva.

Por qué es relevante que se hayan datado directamente los huesos

En algunos yacimientos arqueológicos, la antigüedad de un fósil se calcula a partir de la edad de los sedimentos que lo rodean.

Este procedimiento puede aportar información útil, pero existen circunstancias en las que un hueso se desplaza o acaba depositado en un nivel diferente al original.

En Abauntz se han realizado dataciones directas sobre los propios restos fósiles.

Esto proporciona una referencia cronológica especialmente importante para conocer cuándo vivió el individuo.

Los resultados sitúan su antigüedad entre 44.000 y 49.000 años, con una edad aproximada de 46.000 años.

El carbono-14 se aproxima a sus límites de aplicación en materiales tan antiguos, por lo que las condiciones de conservación y los controles de laboratorio resultan fundamentales.

Dónde está la cueva de Abauntz

La cueva de Abauntz se encuentra en Arraitz-Orkin, una localidad del valle de Ultzama, en Navarra.

Su ubicación resulta especialmente interesante porque se encuentra en un espacio geográfico relacionado con las rutas naturales que conectan la península ibérica con el resto del continente europeo.

Durante la prehistoria, los Pirineos no constituyeron necesariamente una barrera infranqueable.

Los pasos naturales pudieron facilitar desplazamientos de personas y animales entre diferentes territorios.

Por ello, el hallazgo puede ayudar a estudiar la movilidad de los neandertales en el Pirineo occidental.

La información genética y los materiales arqueológicos recuperados permitirán investigar si existían conexiones entre las poblaciones de ambas vertientes de la cordillera.

No obstante, todavía no es posible establecer qué recorrido siguió el individuo de Abauntz ni determinar si nació en la zona.

Una cueva con cerca de 50.000 años de historia humana

Abauntz ya era un yacimiento conocido mucho antes del descubrimiento de estos fósiles.

Su secuencia arqueológica documenta diferentes periodos de presencia y actividad humana, desde ocupaciones neandertales hasta época romana.

Entre medias aparecen evidencias correspondientes a distintas etapas del Paleolítico, el Neolítico y la Edad de los Metales.

Esta amplitud cronológica convierte la cavidad en un lugar especialmente valioso para estudiar los cambios culturales y ambientales experimentados durante miles de años.

La información conservada en sus niveles arqueológicos permite analizar la utilización de un mismo espacio por poblaciones de épocas muy distintas.

El mapa de Abauntz, otro descubrimiento excepcional

Uno de los objetos más conocidos encontrados anteriormente en la cueva es el denominado Mapa de Abauntz.

Se trata de un bloque grabado del periodo magdaleniense, datado hace aproximadamente 13.600 años.

Los dibujos han sido interpretados como una posible representación del paisaje y figuran entre las manifestaciones cartográficas más antiguas conocidas de Europa occidental.

La pieza pertenece a una etapa muy posterior a la de los restos neandertales.

Por tanto, no debe atribuirse a la misma población que habitó la cueva hace unos 46.000 años.

Ambos hallazgos muestran la riqueza arqueológica del yacimiento, pero corresponden a contextos históricos y culturales diferentes.

Qué sabemos sobre la vida del neandertal encontrado

Los huesos permiten confirmar la presencia de un individuo adulto de sexo masculino.

Sin embargo, todavía existen numerosas preguntas sin responder.

Por ejemplo, no se conoce su edad exacta al morir, las enfermedades que pudo padecer ni las circunstancias de su muerte.

Tampoco se ha demostrado que los seis restos fueran depositados deliberadamente como parte de un enterramiento.

Algunos de los fósiles presentan marcas compatibles con mordeduras de animales carnívoros.

Este detalle puede aportar información sobre lo que ocurrió con los restos después de la muerte del individuo.

¿Fue atacado por un animal?

Las marcas observadas no permiten concluir que el neandertal muriera como consecuencia de un ataque.

Un carnívoro también puede modificar huesos de un individuo que ya había fallecido.

Para distinguir ambas situaciones es necesario examinar las características de las marcas, su localización y la relación con otros restos encontrados en el yacimiento.

Por tanto, afirmar que murió atacado por un animal sería una interpretación no demostrada.

Las investigaciones podrán ayudar a reconstruir parte de la historia de los fósiles, aunque quizá nunca se conozcan las circunstancias exactas de la muerte.

Herramientas de piedra y restos de animales: cómo vivían en Abauntz

La cueva también conserva materiales asociados a actividades humanas prehistóricas.

Entre ellos figuran herramientas de piedra y restos de animales, algunos con señales relacionadas con su procesamiento.

Estos elementos permiten investigar cómo utilizaron la cavidad las poblaciones que la ocuparon.

Las herramientas líticas aportan información sobre la tecnología disponible y las actividades realizadas.

Por su parte, los huesos de animales pueden ayudar a estudiar el aprovechamiento de recursos alimentarios.

No obstante, es necesario analizar cuidadosamente la posición y antigüedad de cada pieza.

No todos los materiales recuperados en Abauntz pertenecen necesariamente a la misma ocupación neandertal.

La cueva fue utilizada durante periodos muy diferentes, por lo que relacionar un objeto concreto con los fósiles humanos requiere pruebas arqueológicas suficientes.

Por qué el hallazgo es relevante para estudiar la desaparición de los neandertales

Los restos de Abauntz pertenecen a una etapa especialmente importante de la prehistoria europea.

Los neandertales habitaron Europa y diferentes regiones de Asia occidental durante cientos de miles de años.

Su desaparición como población humana diferenciada se produjo aproximadamente hace 40.000 años, aunque la cronología concreta presenta diferencias y debates según las regiones.

El individuo de Abauntz vivió durante los últimos milenios de presencia neandertal en Europa.

Por ello, su ADN puede contribuir a investigar los cambios demográficos experimentados por estas poblaciones.

¿Convivieron los neandertales de Navarra con el Homo sapiens?

El descubrimiento no demuestra por sí mismo que el individuo de Abauntz conviviera directamente con humanos modernos.

Durante el periodo al que pertenecen los fósiles, el continente europeo experimentaba importantes transformaciones demográficas relacionadas con la expansión de Homo sapiens.

Sin embargo, demostrar la convivencia en un territorio concreto exige identificar pruebas de ambas poblaciones en contextos cronológicos compatibles.

También resulta necesario diferenciar entre compartir una región durante una etapa amplia y mantener un contacto directo.

Los estudios genéticos pueden ayudar a investigar estas cuestiones, pero los resultados actuales del hallazgo todavía no permiten establecer qué relación pudo tener este individuo con grupos de humanos modernos.

Quién dirige la investigación arqueológica

El proyecto está codirigido por Mikel Arlegi y Andion Arteaga, dos investigadores especializados en el estudio de la evolución humana.

Arlegi está vinculado al IPHES-CERCA y al Musée de l’Homme de París.

Arteaga desarrolla su actividad investigadora en el ámbito de la Universidad de Varsovia y mantiene vínculos científicos con el estudio del yacimiento.

La investigación reúne a más de 25 especialistas de diferentes disciplinas.

Entre los trabajos desarrollados figuran excavaciones arqueológicas, análisis de restos humanos, estudios genéticos, dataciones y examen de materiales.

La identificación de los fragmentos ha requerido métodos complementarios.

Qué técnicas han permitido identificar al neandertal

TécnicaInformación que proporciona
Análisis anatómicoIdentificación de huesos y características físicas
Carbono-14Estimación de la antigüedad
PaleoproteómicaIdentificación mediante proteínas antiguas
Análisis de ADNInformación genética sobre el individuo
Estudio arqueológicoInterpretación del contexto de los restos

La combinación de estas técnicas explica por qué seis fragmentos relativamente pequeños pueden proporcionar tanta información científica.

La paleoproteómica, por ejemplo, permite identificar determinadas proteínas conservadas en restos demasiado fragmentados para reconocerlos mediante su forma.

El ADN, cuando se preserva adecuadamente, ofrece una perspectiva distinta sobre la identidad biológica y las relaciones entre poblaciones.

Qué ocurrirá ahora con los restos encontrados

Los análisis científicos continúan y las excavaciones en Abauntz siguen abiertas.

El objetivo es ampliar la información sobre el individuo y contextualizar sus restos dentro de las distintas ocupaciones prehistóricas de la cueva.

Los investigadores esperan obtener nuevos datos relacionados con la genética y la historia demográfica de los neandertales que habitaron el Pirineo occidental.

También será necesario continuar examinando los materiales arqueológicos asociados a los niveles más antiguos.

Está previsto que los fósiles puedan exhibirse en el Museo de Navarra una vez finalicen los estudios correspondientes.

Por el momento, no se ha anunciado una fecha definitiva para esa exposición.

La prioridad científica es completar los análisis y conservar adecuadamente las muestras.

Qué diferencia este hallazgo de otros descubrimientos neandertales en España

La península ibérica conserva importantes yacimientos que han permitido investigar la evolución y el comportamiento de los neandertales.

Entre ellos destacan lugares como El Sidrón, en Asturias, donde el estudio de restos humanos y ADN antiguo ha proporcionado información sobre parentesco y organización social.

La singularidad de Abauntz es geográfica y cronológica.

Hasta ahora, Navarra carecía de fósiles humanos que confirmasen directamente la presencia de neandertales en su territorio.

Además, la datación de los restos los sitúa en una fase tardía de la existencia de esta especie.

Su ubicación en el entorno de los Pirineos occidentales ofrece nuevas oportunidades para comparar poblaciones que habitaron distintos puntos de Europa.

El hallazgo no demuestra que los últimos neandertales europeos vivieran en Navarra, pero incorpora una pieza relevante para reconstruir su historia durante los milenios anteriores a su desaparición.

La identificación del neandertal de Abauntz transforma el conocimiento de la prehistoria navarra y abre una línea de investigación con alcance internacional. Seis pequeños fragmentos de una mano han permitido documentar una presencia humana de hace unos 46.000 años y conservar información genética que podría ayudar a comprender mejor las últimas poblaciones neandertales de Europa. Lo más interesante del descubrimiento quizá todavía esté por llegar: lo que el ADN y las futuras excavaciones puedan revelar sobre aquellas comunidades que habitaron los Pirineos mucho antes de que existieran las fronteras actuales.

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